Muerte escogida

Avanzaba con torpeza entre las calles que, ahora, no podía distinguir con claridad. El sonido de su corazón parecía provenir del exterior de su cuerpo, causando un incesante y monótono dolor en sus oídos.

Se apretaba con fuerza el vientre, taponando la herida que le había causado su agresor hacía unos minutos. Pero era inútil, cada vez se movía más lento, cada vez se encontraba más cansado, cada vez estaba.... más muerto.

- Huir no te servirá de nada. - La voz de su agresor era fría, tranquila, decidida. - No puedes escapar de aquello que tú mismo has elegido. - Sus ojos azules le miraban fijamente, abrían su cabeza y leían todos sus pensamientos.

El agresor le tendió un arma cuando se encontró a su lado, al ver que no se movía le cogió de la mano y colocó la pistola y encajó sus dedos en el gatillo.

-Dispara, vamos, así lo elegiste. - Le susurró.

Se colocó la pistola junto a la sien.

"Esto no acaba aquí" pensó.

El sonido del disparo espantó a las aves de los edificios cercanos. Víctima y agresor cerraron los ojos al mismo tiempo con un mismo final.

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