Reflexión ante el ataúd

Infinidad de lágrimas que caen sobre un cristal frío y no encuentran consuelo. Lágrimas que emanan de unos ojos tristes que recuerdan lo perdido.
Observas madera, imaginas un rostro, recuerdas una vida que ahora no creará nuevos recuerdos.

Entonces comienzas a pensar en todo lo que haces y si de veras algo de ello merece la pena. Piensas en todo lo que puedes hacer y no haces, en lo que querrías hacer y no puedes, en lo que es necesario...

En la fría habitación miras a un cristal a través de otro y lo único que ves es tu reflejo y la madera.

"Un día seré yo...." piensas. ¿Y después?

Después comienzas a pensar en el resto de personas que están cerca, a las que debes tanto y entregas tan poco. Y piensas que tu vida carece de valor pues no has hecho nada para tenerlo, solo algunas personas te valoran, simplemente, por continuar existiendo. Y es por ellas por las que debes mejorar, antes de acabar en el interior de la madera.

Y piensas que nadie debe estar solo, si no es para pensar.

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