El antiguo poema olvidado

Reflexionando he decidido pensar,
y de mi vida muy a mi pesar.
Del rechazo y el amor
que a penas pude vislumbrar.

He rechazado esa parte para no volverla a ver,
y en cambio, sola se abre camino
y me aborda con esos horribles pensamientos.
Porque para mí ya no existe consuelo alguno.
Mi vida es como una montaña rusa y poco a poco
se transforma en un tren subterráneo, que
en su última parada llega a la nada.
Y allí, solo, vacío y sin amor; ¡ allí me encuentro yo!

Intentando coger el tren de vuelta he tenido un accidente,
y mi corazón partido en pedazos ha intentado refugiarse en mi mente.
Y ésta le ha rechazado y le ha dicho:
¿Por qué mientes?

Sobre mis piernas he intentado avanzar.
He tropezado y he caído, 
pero vuelvo a de nuevo a caminar.
Ahora parto hacia aquel lugar.

Un acero ha atravesado mi pecho y ha dado justo en mi corazón.
Y frente a estas heridas no hay comparación.
Intento despertar, pero juega la muerte
y de seguro va a ganar.

Hoy he muerto para volver a nacer.
Ahora las consecuencias de mis nuevos actos
no se oscurecerán por la maldad del alma perdida.
Tal vez sea hora de elegir mi camino
y proyectar mi sombra.

Tras los ojos de una ilusión,
creada por el amor de mi alma, 
me he perdido en este inhóspito lugar.
Y ahora confuso y maldito...
¿Quién me salvará?

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