La nada y la destrucción.


Simplemente es eso, nada, un lugar donde la oscuridad lo engulle todo y tus ojos solo captan una pequeña luz. Un lugar donde no hay dolor, felicidad o miedo, porque estás en la nada y allí nada te molesta, porque no hay nada. Estás sumido en un descanso inmortal, tranquilo y solo...

¿O no?...

Al salir de la nada, la luz cegó mis ojos y los atravesó como una bala. Todos los caminos conducen a Roma, y mi Roma quedó destruida por mi ignorancia en la nada. Observé el mundo que me rodeaba, nada era como antes, y yo , sumido en ese sueño, no supe darme cuenta de su evolución hacia ese maldito destino. Yo destruí mi propia Roma y ya no poseo fuerzas para reconstruirla. Probablemente por más veces que volviera a empezar seguiría el mismo camino y cometería los mismos errores, destruyéndola de nuevo y dejándolo todo vacío. Tal vez eso cambiaría si yo cambiara, si volviera a ser el de antes, o al menos, ser mejor que ahora, pero seré capaz de cambiar o volveré a deshonrar de nuevo a aquellos que intentaron creer en mí, incluso cuando ya no poseen esperanza alguna.
No lo sé.

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