Capítulo 2 - Un nuevo recuerdo

 - Os presento a Alexander Bael. Será vuestro nuevo compañero de clase. Tratadle bien.

La profesora de tercero de primaria era una mujer joven y dulce con los niños. Tenía unos ojos ambarinos y una melena rizada de un tono rojizo. Su nariz pequeña y sus mejillas encendidas le daban un ligero aspecto infantil que quedaba totalmente descartado al observar el resto de su cuerpo.

Su nombre era Aelene y además de profesora era la subdirectora del colegio. Se rumoreaba que se acostaba con un alumno que tenía en una clase de bachillerato, pero no había pruebas de momento. 

El único sitio libre del aula era el pupitre vacío junto a la dulce y tímida Lysa Blackheart. Lysa era una niña normalita con cierto atractivo para los niños de su edad, pero su mirada triste hacía que el resto de niños y niñas no se relacionaran mucho con ella.

Alexander era un chico bastante guapo, tenía el pelo rubio dorado y unos ojos de un verde semejante al que poseían los tréboles que crecían en el patio de la escuela. Sus facciones eran las propias de un niño y aún así parecía imponer con su mirada como si fuera alguien mayor. Se sentó en el pupitre y sacó de su bolsa unos folios y un bolígrafo azul y comenzó a anotar las cosas que la profesora iba dictando al igual que hacían el resto de niños.

Lysa comenzó a observarlo del modo más discreto que podía. Su caligrafía era impresionante, mejor que la suya que era la mejor caligrafía de toda la clase, la señorita Aelene siempre le decía que poseía una caligrafía digna de una persona importante. Ahora su caligrafía estaba igual que la de sus compañeros ante aquellas letras inclinadas y estilizadas. Los trazos eran continuos, durante toda la palabra Alexander no levantaba el bolígrafo. Lysa se preguntó si ella podría hacerlo así. Lo intentó disimuladamente en un trozo de la hoja de su cuaderno pero acabó siendo poco más que un borrón.

Volvió a mirar hacia las hojas de Alexander y al parecer el joven se había aburrido de tomar nota. Había comenzado a dibujar. En unos minutos Alexander había hecho un dibujo asombroso y Lysa pudo reconocer cada rostro en aquel dibujo. Había retratado la clase en el momento en el que la profesora le había presentado ante los demás como el nuevo compañero. El dibujo estaba hecho con una precisión y calidad impropias para un dibujo de un niño de ocho años.

- Vaya, parece que Lysa y Alexander no quieren prestar mucha atención a nuestra clase de matemáticas...  - los niños de la clase rieron un poco por lo bajo. 

La voz de la señorita Aelene sobresaltó a Lysa y la sacó a rastras de su extraña ensoñación mientras vislumbraba el dibujo. Alexander no pareció sentirse sorprendido ni asustado ante la posible regañina de su profesora o las burlas de sus nuevos compañeros.

- He hecho un dibujo para la clase profesora, lamento mucho haberla distraído. - Volvió a hablar como un señor en lugar de como un niño. -  Espero que a todos les agrade. -Lysa sentía una mezcla entre desagrado y adulación por su forma de hablar.

La profesora se acercó hasta la mesa y cogió el folio. Su rostro era una mezcla entre sorpresa, adoración y enfado.

- Bueno, lo dejaremos pasar, pero haced el favor de estar más atentos.

Ambos asintieron y todo el mundo volvió a hacer caso de lo que iba explicando la profesora sobre decimales, divisiones y cosas así.

Lysa cogió el bolígrafo para volver a escribir y sintió una mano sobre la suya.

- Se hace así. - le dijo su compañero cerca del oído mientras dirigía el movimiento de su mano al escribir. Lysa no pudo evitar ponerse roja como un tomate de modo que intentó no mirarle. - Tú ya sabes mi nombre - de hecho era lo que le había hecho escribir. - pero creo que yo no se el tuyo.

Lysa hizo acopio de todas sus fuerzas para no parecer tonta al contestarle e intentó mirarle directamente a los ojos para causarle buena impresión.

- Yo soy Lysa Blackheart.

- Encantado Lysa. - Alexander se quedó mirando sus ojos fijamente. - Espero que podamos ser buenos amigos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario