El Soldado

El soldado estaba pensativo en aquella cama blanca y fría. Todo lo había llevado hasta allí.

El soldado había estado luchando lejos de su hogar innumerables ocasiones, pero al final siempre volvía. Tras recibir el calor de su familia y tal vez buscar algo parecido al amor volvía a combatir. No siempre era una verdadera guerra, pero en su corazón siempre sentía que los hilos se movían a cada segundo. Por mucho que otros dijeran, aquellos soldados eran necesarios.

Intentó sentar la cabeza, pero no funcionó. Nunca fue del todo paciente pero poco a poco aprendió.

Entonces aquel día su corazón perdió una parte. Y su familia lloró y el soldado no pudo mantenerse firme porque, simplemente, sentía lo mismo.

El soldado buscó entonces una vía de escape, pero no sirvió de nada porque los rastros de problemas pasados lo postraron en la silla y más tarde en la cama.

El soldado perdió entonces su derecho a combatir, pero jamás perdió su voluntad.

Los años pasaban y poco a poco las piezas encajaban de nuevo, la vida le entregaba un nuevo futuro.

Hasta que el dolor le hizo caer de nuevo.
Pero el soldado seguía resistiendo mostrando su fortaleza a todos los que creían en él.
Pero hay ojos que no pueden ser engañados y al final el soldado volvió a aquella cama.

Pero esta vez era distinto, ahora tenía mil y una razón más para volver a levantarse. Porque su voluntad de guerra jamás se quebró, porque él nació como soldado y solo podía, solo sabía luchar.

Debía luchar...

Porque el soldado cayó, pero jamás sucumbió.
- * -
Para el mejor hermano que uno puede desear....

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